Vivir así también da premio

Por Sicalixto, el envidioso
Desde ya pido comprensión si mis palabras hieren sus ojos, magullan sus corazones o laceran sus entrañas, pero no puedo sino manifestarme indignado por no haber recibido el premio que la Universidad del Pacífico entregó hace algunos días a las "Personalidades Distinguidas" de Melipilla. No es sólo molestia lo que siento. Peor que ello es el desánimo que me abate, aplasta y torna envidioso mi cuerpo que lamenta la exclusión de esa buena mamada que la casa de estudios tan prestigiosa ha prodigado.
No me crean ególatra. También me he cuestionado quién soy yo para merecerlo.
Sí, es verdad, quizás no cuento con un currículum como los premiados, lo que tampoco es malo. O tal vez sí, y estos recién llegados de la uniersidá privada no saben quien soy. Oh egoístas. No saben cuan entretenido hubiese sido participar de esa gran bufonada. Por qué me privaron de tamaña fiesta. Por qué me privaron la dicha de recibir un galardón por...por… por…. Por nada, la verdad... No soy nadie… Pero es lindo imaginar, ponerse a pensar. Imaginarme que me premian por mi labor al mando de la Corporación Municipal para la Educación y Salud de Melipilla. Y entonces ser felicitado por mi buen desempeño, aplaudido, vitoreado, recibir el palmetazo en la espalda, la mirada caliente de la asesora entrada en años, pero rica igual. Sería lindo.
Ser alabado incluso a través del diario comunal, donde se me trate de Don y quede expresada la admiración que, sino el pueblo, al menos el columnista siente por mi. Que escriba, por ejemplo, "de Don Sicalixto puedo decir con orgullo que tiene una impecable trayectoria cumplida hasta la fecha y es un modelo digno de imitar. Por cierto, ya está en la historia grande de nuestra ciudad y ahí se quedará". Uff, extasiante. Claro, algún envidioso podría decir e inventar que el columnista fue designado hace poco director de un colegio municipal por un concurso público trucho que yo mismo arreglé y bla bla bla. Pero esas son macanas, pues los premios son los premios y los homenajes son los homenajes. Nadie los puede borrar.
