SICALIXTO: Al paraíso se llega sufriendo

20070619021137-bus.gif

Sicalixto, en un Tor Tur Bus


Estoy en el cruce de Bollenar. Una vieja, como siempre, acomoda su gordura y emprende camino por el pasillo. Detrás otra y otra. Doscientos metros más adelante la historia se repite, aunque esta vez sube alguien encorvado y pidiendo perdón. Trescientos metros después el camino está cortado y pasarán 15 minutos antes que el bus vuelva a andar. El motor acalla su ronroneo. Aprovecho de mirar los árboles y las vacas del camino. Veo el cerro, la antena y el camino que baja al cementerio. Tan cerca, tan lejos. Hace calor y llevo 2 horas y media viajando en un trayecto que no toma más de hora y media en auto. El hombre de peto naranjo nos da el pase. En total 3 horas y algo. De pie. Es el año 2000.

Tengo sueño, mucho sueño. Me levanté a las 6 de la mañana y, como todos, me cagué de frío esperando que llegue. Me cagaré de frío un rato más. Llega, me siento. Serán tres horas, será el frío colándose por todas partes. Será la falta de oxígeno y el dolor de cuello por tanta detención y partida, sumado al dolor de espalda por unos asientos que no respaldan. Tengo unos prodigiosos pasajes gratis que me permiten vivir, o sobrevivir en la semana. A algunos nos dan más, a otros menos. Algunos se deben ir parados. Los más suertudos, como yo esta vez, no. Otras veces no tengo tanta suerte. Otras, definitivamente mala. Como transitar
60 kilómetros de a pie, aferrado al maletero del techo en la cuesta de pendiente inquietante. El bus no avanza, no avanza. Es el año 1999. Los santiaguinos que van al puerto pueden pasar por el túnel. Los de Valparaíso, por el cerrito nomás.

Y se demora y se demora y se demora. Sí, ni aunque fuesen nuevos estos buses van a andar más rápido, pienso incómodo en medio de la nada. Es semana santa. Ha llegado a su fin y llevo a un tipo al lado que se afirma en mi asiento y reza una plegaria. Seguro también quiere llegar luego. Le pregunto si está rezando. Me dice que sí. Le pido que se vaya a rezar a otro lado. Lo hace. Una chica con arrumacos insta al chofer a que se devuelva, que se le quedó algo, por favor. El chofer pone la marcha atrás y retrocede por 5 minutos, con 80 personas a bordo. Enlatados, envidriados, no decimos nada. Idiotas, resignados. Es eso o nada. Es el año 2001.

El 2007 las escenas de mis viajes a Valparaíso siguen siendo las mismas. Describir la horripilancia de ese tour altiplánico por los valles centrales no tendría sentido en tan pocas palabras. He borrado recuerdos de ese tedio absoluto, lleno de ridículos viales y la miseria de sentirse melipillano, humano de tercera clase, burrero en tiempos de vías rápidas y supercarreteras. Tal vez ése sea el chorreo moderno que nos tocó y a conformarse. Las caras de todos lucen mal, mal, mal. Podría escribir tanto, tanto. Decir que esos tarros made in Brasil son una mierda, que el viaje y sus giros por pueblos perdidos y desamparados llegan a torcer las tripas, por ejemplo. O que la ira es el peor alimento de quien debe tragársela cuando no hay más comida.

Hace rato prometí no tomar nunca más en mi vida ese bus. Ya me cagó el estómago algunas veces. No lo volverá a hacer. Mi promesa se ha cumplido. Hoy lo puedo hacer. Hay cientos que no. Espero que ellos algún día, como yo, nunca más deban subir en esa carreta que hace doler el alma, la dignidad, el cuerpo, la paciencia. Que es capaz de convertirnos en animales torpes, mudos, pobres, recónditos, ajenos. De esos que al final sólo quieren llegar y no subir nunca más a esas tres horas, aunque uno sepa que es una ilusión. Una enorme ilusión que se acaba días después en Riquelme, en Silva Chávez, en Vicuña Mackenna, o donde sea que aparezca el cartel que diga Valparaíso. El Opus no andaba tan perdido. Para llegar al paraíso hay que sufrir.

18/06/2007 21:55 Autor: tribunapublica. Tema: Sicalixto.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.