La Feria de Melipilla por dentro

"¿Un convinadito pa` pasar el frío?" con esta tentadora invitación iniciamos nuestro recorrido por la feria libre de Melipilla: pescados y mariscos, ropa usada, vasenicas, juguetes, fierros, CDs y DVDs piratas -"la misma calidad" según quienes los promocionan- shampoo suavelina, ollas, revistas, libros... y verduras, son algunas de las cosas que se pueden encontrar en este fascinante lugar, los héroes populares como el Chupete Suazo, Homero Simpson, el Che Guevara y ColoColo Campeón son inmortalizados en posters a todo color, el platano es promocionado a viva voz por sus cualidades favorables en los machos: "es bueno pal miembro viril, por el potasio que tiene, por el potasio" comenta con vos pícara un vendedor. Al recorrer la feria se ve un duro trabajo pero la gente conversa, se ríe al son de los mexicanos, como dato freak, debe haber unos seis puestos de venta de música mexicana a lo largo de la feria.
La Feria Libre de Melipilla fue fundada el 14 de Enero de 1974 (agrupación de verduleros), luego "hace unos diez años más o menos" surgió la "agrupación de paqueteros" y finalmente desde el 2002 se abrió la sección de "feria de las pulgas", esto en la "cola" de la Feria.
"Acá hay gente que llega a las 5 de la mañana, algunos llegan hasta las ocho que es la hora límite" señala la presidente de la agrupación de verduleros, Paulina Aguilar. Los verduleros son los más antiguos y se dedican, tal y como su nombre lo dice, a la venta de verduras: "Yo soy nacida y criada acá en la feria, a mí me gusta todo de este lugar, se conoce harta gente, la feria es un lugar de encuentro, nosotros mismos con los caseros que nos prefieren y siempre compran en un mismo puesto ya nos vamos conociendo".
A la señora Paulina, como ha casi toda la gente que trabaja en la feria, se le nota que es una persona de esfuerzo, tiene ese hablar golpeado pero a la vez alegre de los feriantes, de esta manera, nos cuenta que en la feria no todo es color de rosa y que también hay problemas, como por ejemplo el estado de las calles: "Hay calles muy malas, llueve y nos quedan los forados en donde la calle se parte por la mitad, se llena de agua y es incómodo tanto para nosotros como para los clientes, es algo que siempre le pedimos al señor alcalde, por ejemplo, el día domingo la calle es bien mala. Para las autoridades es bien fácil decir que nos busquemos otra calle, pero eso es lo difícil, y ¿dónde hay una calle que sea buena para el sector? porque nosotros no podemos dejar botada a la gente de ese lugar (de la feria del domingo)" a lo que agrega de inmediato: "otro problema es que cada día aparecen más comerciantes, día a día la feria crece más y no hay espacio suficiente, todos tiene sus puestos designados, ahora están mandando a todos los comerciantes ambulantes del centro para acá, pero no hay suficiente espacio". Ya en un plano un poco más apocalíptico, le preguntamos a la señora Paulina cómo veía el futuro de la feria ¿desaparecerá? ¿Será destruida por los grandes supermercados? "Ojalá que la feria no desaparezca pero el riesgo siempre está, nos damos cuenta que acá día a día están llegando los megasupermercados y los malls, son una competencia, pero de morir no, hay muchos agricultores acá, mucha gente que produce sus propios productos por lo que morirse es difícil".
Los paqueteros
Al inicio de este artículo, comentamos una tentadora invitación a un combinado que nos hicieron por ahí, don Benjamín Díaz Cerda, presidente de la agrupación de paqueteros de la feria libre de Melipilla es quien nos hizo el convite, tuvimos que interrumpirlo mientras él se tomaba uno, es que en la mañana hacía mucho frío y entre ponerle y no ponerle como dicen por ahí... ponerle pues.
Don Benjamín es un hombre de basta experiencia y de un hablar muy particular, fue él quien hace 10 años inició el movimiento de los paqueteros: "El paquetero - se apura en explicar- vende todo lo que entra en paquetería, el pantalón, la chomba, los calzoncillos, de todo, de todo lo que es lo de dama, de todo, todo el rubro de paquetería" la agrupación, se formó hace 10 años y según don Benjamín tiene cerca de 100 socios. El inicio de los paqueteros fue duro, "yo fui el primero y luché para tener mi espacio en la feria" señala orgulloso "si pues, al principio hubo pelea, a mí me corrían de la feria, me corrieron de aquí mismo donde estoy me corrieron con carabineros y ahí luchando sacamos adelante esto" los verduleros no veían con buenos ojos la llegada de los paqueteros pero poco a poco la relación entre ambos ha ido mejorando, ambos se complementan y hacen más atractiva y variada la feria.
Y ¿Cómo anda la cosa? le peguntamos, "ha estado mala, las ventas están malonas, pero un día con otro se empareja a veces, aunque igual aquí en la feria conviene trabajar, porque hay mucha gente que acá no tiene su jubilación y está trabajando en esto, mantiene su hogar, tiene hijos, poco a poco se ha ido saliendo adelante, la feria tiene futuro y tampoco vamos a aguantar que nos vengan a atropellar las grandes cadenas de supermercados, nosotros también nos vamos a defender". El tema de las grandes cadenas y el futuro de la feria es algo que se ha ido repitiendo en nuestro recorrido, sin duda que el futuro es incierto, más aún cuando ni siquiera nuestras autoridades se preocupan de los pequeños comerciantes, "ahora están preocupados de alabar a las grandes cadenas que llegaron" nos indica un mujer que vende ropa usada... calzones y calzoncillos incluidos.
Con la última persona que hablamos fue con don Benjamín de los paqueteros, él nos recuerda que en la feria hay otros grupos "los agricultores" y los de "la feria de las pulgas". La agrupación de la Feria de las Pulgas o cachureros, aunque este último nombre no les agrada mucho, es presidida por Miguel Quintana, el cual lleva tres períodos seguidos, él no se encontraba, pero pudimos conversar con su esposa, algo así como la primera dama de este sector, ella defiende a brazo partido el derecho a vender sus productos en "la cola de la feria" y da como ejemplo: "yo a veces me vengo sin ni uno y me voy con tres o cuatro luquitas que no tenía" lo que evidencia la necesidad de la Feria de las Pulgas.
La feria de Melipilla da la sensación que es un lugar que nunca se terminará de recorrer, entre verduleros, agricultores, paqueteros y feria de las pulgas, son muchos los productos que se venden, muchas las personas, aunque uno el ambiente, el mexicano de fondo, el olor a verdura o anticucho - sí, en la feria también venden anticuchos- es algo ya característico, ir a la feria es una tradición, la feria es tradición y es cultura del pueblo, cultura que al parecer nunca morirá.
