La democratización del dinero plástico

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Por Cristóbal Mira

 

Enfoque a la oferta de Almacenes París, Tarjeta Extra y Falabella. Las altas tasas de interés, lo express de la obtención y la alta cifra de jóvenes endeudados en el negocio crediticio

  

Le gustaría sacar tarjeta Falabella, Le interesaría tener tarjeta París -¿tarjeta Extra (Hites, Johnsons, Presto, etc.)? Son frases que suenan al unísono, y que uno inevitablemente debe escuchar al acercarse al centro de nuestra comuna, afuera del mall Leyan, de las tiendas o simplemente en las calles, en donde encontramos a una variada cantidad de oferentes encargados de captar clientes a como dé lugar.

Son las tarjetas de crédito el elemento de facilitación del consumo y que con la llegada de las grandes tiendas y el mall se han acentuado notablemente en Melipilla. Es que a los chilenos nos gusta consumir, es cuestión de notar que actualmente existen 13 millones de tarjetas emitidas por grandes tiendas, una cifra desorbitante pensando que la población activa asciende a los 7 millones de personas, es decir alrededor de 2 tarjetas por persona. Querámoslo o no, es ésta una de las principales fuentes de endeudamiento del chileno medio y medio bajo, y por ende del melipillano común.

En la actualidad casi cualquier persona puede optar a su tarjeta de crédito, son sólo en algunos puntos en los cuales se diferencian las empresas. A continuación analizaremos tres, las cuales actualmente intentan captar consumidores en Melipilla.

En Almacenes París el único requisito es ser mayor de 24 años, además se deberá completar una ficha con datos básicos (nombre, rut, domicilio, etcétera.) y luego se enviará a la casa la tarjeta junto con el contrato. El proceso permite leer detenidamente el contrato cosa que en otros lados no sucede. Pero no todo es bueno ya que, según un estudio del SERNAC, esta tienda (también lo hacen ABC, DIN, Corona y Johnsons tiendas ubicadas en Melipilla) sobrepasa el interés máximo convencional (4,08%).

En Tarjeta Extra, empresa de Ripley que en la actualidad está ligada a una gran parte del comercio melipillano, uno de los requisitos importantes es el hecho de poseer otra tarjeta de crédito, además de otros propios de la trámite, los que una vez entregados por el interesado, quedarán sujetos a una evaluación. El interés se encuentra al límite del máximo convencional. El contrato se efectúa en las oficinas de la empresa, por lo que se deberá leer en éstas las condiciones del mismo.

En Falabella (tienda instalada hace poco tiempo), en el caso de la gente de menor edad, solo importa ser mayor de 18 años y encontrarse estudiando en la universidad. El interesado deberá firmar el contrato en el mismo momento en el que dará sus antecedentes, por lo que solo tendrá la oportunidad de leerlo mientras esté con la captadora de clientes, el contrato en sí estará en su poder sólo después de haberlo firmado.

Como primer punto de análisis es notorio que la edad en casi todos los casos es la mínima, por lo que cualquier joven puede obtener su tarjeta de crédito.

Según un estudio elaborado por el Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) y el Sernac, en la actualidad  1 de cada  3 (33%) jóvenes de entre 18 y 29 años debe dinero o tiene morosidad, siendo el rango etario entre 25 y 29 años el que suma más del 50% del total de endeudados. Años atrás estos grupos etarios no tenían acceso a crédito, sin embargo, ahora pueden obtenerlo a pesar de no generar recursos.

Otro punto interesante es el hecho de que en la mayoría de los casos las condiciones de la tarjeta y del contrato no quedan claras. De partida los vendedores tienen la obligación de advertir sobre las tasas de interés, sin embargo, en muchos casos estos no tienen la menor idea, ni tampoco se esmeran en informar. El proceso en sí en la obtención de la tarjeta es express, por lo que el hecho de leer el contrato detenidamente no está contemplado.

El cliente tiene la opción de hacerlo, pero todo es muy álgido y rápido. Es de esta manera como las grandes tiendas obtienen ganancias extras, cobrando cuanto seguro pueda existir. Otra práctica recurrente es el cobrar comisiones extras ya sea por acceder a servicios de la tarjeta u ocuparla en otros lugares.

 

En fin, son muchas las formas como las grandes tiendas obtienen mayores ganancias, en muchos casos por publicidad engañosa y prácticas éticamente no correctas. Son estas prácticas las que sí son aceptadas con normalidad por el mercado y que no son juzgadas. Cada uno debe informarse y saber en qué se está metiendo. No olvidando que: “Todos aquellos que compran a crédito, después del placer instantáneo conseguido con la credencial del cliente confiable deben enfrentar el sacrificio y muchas veces el purgatorio de los pagos mensuales”. (1)

 

1-“El Consumo me Consume”. Tomás Moulian.

11/11/2007 16:17 Autor: tribunapublica. Tema: Economía.

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